Entre el silencio y la resistencia: La identidad cultural hawaiana en riesgo
La anexión de Hawái a los Estados Unidos trae consigo una
larga historia de represión hacia la población originaria del archipiélago. Previo
a la influencia del exterior, Hawái era un conjunto de islas ocupadas por
diversos clanes pequeños. Es en el siglo XIX que se unifican bajo la monarquía
absoluta del rey Kamehameha I, la cual evolucionó a una monarquía
constitucional en 1839 bajo el nuevo rey, Kamehameha III. Durante este periodo,
la influencia occidental de Nueva Inglaterra (EE.UU) ya se había asentado en el
archipiélago, incrementando su poder y negocio rápidamente con el pasar de los
años. Aquella estrategia alcanza un punto de inflexión en la década de 1870,
cuando la dependencia económica de Hawái se encontraba muy vinculada a los
Estados Unidos generando que, en 1887, se le concediera el derecho a votar a
los “terratenientes blancos”.
Tras aquel proceso, la influencia estadounidense siguió
expandiendo su alcance de poder en Hawái, desde tratados económicos hasta el
establecimiento de bases militares en el archipiélago. Sin embargo, cuando Liliʻuokalani obtuvo la corona en 1891,
enfocó sus esfuerzos en conseguir de vuelta el poder a Hawái, nulificando el
derecho a voto de aquellos de origen estadounidense. Las intenciones de la monarca
fueron fuertemente cuestionadas por los descendientes estadounidenses, quienes
solicitaron la intervención de EE.UU., el cual respondió a su favor arrestando
a la reina y estableciendo un gobierno provisional.
Desde entonces, Hawái pasó por un intenso periodo de
occidentalización la cual afectó gravemente a las culturas nativas, denominado el
imperialismo cultural (Kauana, 2021). Desde la llegada de los primeros estadounidenses
misionarios en 1820, se comenzó a propagar los ideales occidentales y la religión,
socavando la cultura nativa. La prohibición de la danza Hula es una de las
manifestaciones de ello, lo cual fue promulgado por la esposa del aquel
entonces rey, Kamehameha I, tras convertirse al cristianismo. Este tipo de
accionar se intensificó tras la anexión de Hawaii y durante el siglo XX la
influencia occidental comenzó a propagar la idea del “paraíso para hombres
blancos” a través de postales, filmes y otros medios masivos (Kauana, 2021). En
cuanto a la referencia a los nativos hawaianos, se les mostraba como sumisos o
salvajes incivilizados, tratando de demostrar una falsa incapacidad de
autogobierno. Sin embargo, la humillación social no fue el único factor que
afectó a la población originaria, sino que para 1890, su población se redujo al
10% de lo que fue previo al contacto extranjero a causa de la propagación de
enfermedades a las que no habían sido expuestos previamente (Kehaulani, 2015). La
pérdida de tanta población indígena conllevó a la pérdida de cultura, lenguaje,
etc.
En la época contemporánea hemos encontrado el fortalecimiento
del intento de retornar la cultura y el poder del archipiélago, habiendo
diversas organizaciones y políticas adoptadas para el “renacimiento” de los
nativos hawaianos. En dichos esfuerzos se establece el derecho de la práctica
de costumbres y tradiciones bajo la ley estatal, así como el mes de la lengua
Hawaiana, promoviendo la reeducación en su cultura ancestral.
Bibliografía:
Ballard Brief. (s.f.). Struggle for Hawaiian cultural survival. Ballard Brief. Recuperado el 21 de mayo de 2025, de https://ballardbrief.byu.edu/issue-briefs/struggle-for-hawaiian-cultural-survival
BBC News Mundo. (2022, 17 de diciembre). "Nos quitaron el idioma, la tierra y la cultura": el resurgimiento de la identidad nativa en Hawái. BBC. https://www.bbc.com/mundo/noticias-64008902
Mokuola Honua. (2019, 18 de febrero). Language suppression, revitalization, and Native Hawaiian identity. Mokuola Honua. https://www.mokuolahonua.com/resources/language-policy-and-advocacy/2019/2/18/language-suppression-revitalization-and-native-hawaiian-identity-k87xc

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