La anexión de Hawái como territorio estadounidense trajo consigo un aluvión de políticas que afectaron, en grandes proporciones, el status quo del archipiélago. Dicha disrupción se extendió a sus costumbres, cultura, política, economía y numerosos aspectos adicionales, opacando a su población y su historia. Previo a la anexión formal de Hawái a los Estados Unidos en 1898, el archipiélago era un reino soberano, respaldado internacionalmente. Contaban con un sistema monárquico, tratados internacionales y una cultura cuyo origen se remonta a siglos en el pasado. El país apuntaba a un creciente desarrollo, demostrado en su sistema bien establecido a través de la regulación de leyes, economía y sociedad. Sin embargo, tras el derrocamiento de la monarquía hawaiana y la posterior anexión, el sistema educativo se convirtió en el arma principal de Estados Unidos. El objetivo de EE.UU. era la americanización de Hawái. Por lo tanto, consideraron importante que, para reeducar al pueblo hawaia...