Hawai en las Aulas de EE. UU.: Una Historia de Percepción y Poder
La anexión de Hawái como territorio estadounidense trajo consigo un aluvión de políticas que afectaron, en grandes proporciones, el status quo del archipiélago. Dicha disrupción se extendió a sus costumbres, cultura, política, economía y numerosos aspectos adicionales, opacando a su población y su historia.
Previo a la anexión formal de Hawái a los Estados Unidos en 1898, el archipiélago era un reino soberano, respaldado internacionalmente. Contaban con un sistema monárquico, tratados internacionales y una cultura cuyo origen se remonta a siglos en el pasado. El país apuntaba a un creciente desarrollo, demostrado en su sistema bien establecido a través de la regulación de leyes, economía y sociedad. Sin embargo, tras el derrocamiento de la monarquía hawaiana y la posterior anexión, el sistema educativo se convirtió en el arma principal de Estados Unidos. El objetivo de EE.UU. era la americanización de Hawái. Por lo tanto, consideraron importante que, para reeducar al pueblo hawaiano, debían realizarlo a través de la enseñanza a las generaciones menores, conllevando a la adopción de una campaña a través de las escuelas públicas del territorio, donde "se removió la cultura Hawaiana, historia y lenguaje de las escuelas, reemplazándolo por educación cívica estadounidense y el idioma inglés, así como reescribiendo su pasado, estableciendo que el archipiélago era de posesión americana desde la llegada de los misionarios americanos en 1820." (UHM, s.f.).
El drástico cambio en su enseñanza trajo consigo no solo una nueva perspectiva de los Estados Unidos en Hawái, sino que fue ejecutada a través de la prohibición de el idioma hawaiano, obstaculizando la comunicación y aprendizaje de muchos estudiantes, pero también dio un mensaje negativo sobre el valor de su herencia cultural. La historia de los ali'i (jefes y realeza), tradiciones e historias fueron marginadas o tergiversadas a través del lente americano, reescribiendo su significado y conexión cultural. Por otro lado, la educación en las escuelas de Estados Unidos proyectaron a Hawái como un territorio que requería ser civilizado y asimilado.
La manera en que Hawái ha sido retratado en la educación estadounidense es un reflejo de las dinámicas de poder, asimilación cultural y la explotación de imágenes. Sufrieron la supresión de un reino soberano el cual fue convertido en un paraíso turístico y su historia fue moldeada a favor de la intervención estadounidense. Sin embargo, durante las últimas décadas, la resiliencia del pueblo hawaiano ha demostrado que sus raíces permanecen fuertes y han iniciado su proceso de renacimiento cultural a través de esfuerzos por inculcar la historia de Hawái sin la tergiversación de la lente americana.
La importancia de enseñar la verdadera historia de Hawái va más allá de restaurar su cultura, sino de demostrar la complejidad de la identidad, la colonización y la importancia de la diversidad cultural, dando la oportunidad de comprender las graves consecuencias que estos actos traen y fomentando la necesidad de respetar la multiculturalidad, así como la igualdad entre seres humanos.
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